miércoles, 20 de julio de 2011

Alimentación del gato

alimentación de los gatos

Una dieta equilibrada para los felinos domésticos les asegura un correcto crecimiento y una salud de hierro. Estas necesidades alimenticias varían según se cumplen meses en la vida del gato, por lo que un gatito no podrá comer la misma ración ni el mismo tipo de productos que un ejemplar adulto. Hay que prestar especial atención a las comidas enlatadas, puesto que no todas las composiciones industriales contemplan los mismos ingredientes en su elaboración.


Para poder elegir bien entre la gran variedad de presentaciones que tienen las latas de comida húmeda, tedremos que tener en cuenta los nutrientes que más benefician a la evolución positiva del gato, puesto que existen aditivos que pueden ser dañinos para su organismo. También debemos ser conscientes de las raciones que hay que administrarle, ya que la sobrealimentación puede dañar el metabolismo del felino condenándole a la obesidad.

Proteínas, grasas e hidratos de carbono

En primer lugar, hay que tener presente que los gatos son animales carnívoros. La creencia generalizada de que los felinos pierden la cabeza por el pescado y aborrecen la carne no tiene ninguna base científica, si bien las proteínas que necesita un gato pueden encontrarse tanto en los productos cárnicos como en los frutos del mar. También existe una cantidad increíble de proteínas en el huevo, la leche y, en menor medida, en los cereales. El aporte de proteínas representa del 30 al 45% en la dieta de un gato adulto y entre el 35 y el 50% para los gatitos.

Respecto a las grasas, previamente hay que saber diferenciarlas. Las grasas saturadas o sólidas son de origen animal, mientras que las insaturadas o líquidas son de origen vegetal. Tanto unas como otras producen energía y toman parte en una serie de procesos químicos que tienen lugar en el organismo. 

Para la consecución de estos procesos químicos vitales, el gato necesita únicamente grasas saturadas o de origen animal, mientras que para tener energía le van bien las dos. Deberemos priorizar las grasas animales en la alimentación del felino y constituir su dieta con un aporte de grasas de entre el 10 y el 30% para adultos y del 17 al 35% en los pequeños.

Igualmente, tenemos que conocer el papel de los hidratos de carbono en la dieta felina. En las comidas enlatadas, los carbohidratos se incluyen contribuyendo al aumento de peso pero, realmente, los gatos casi no necesitan este tipo de nutrientes, les basta y les sobra con las grasas que ingieren en las comidas. Mientras que nosotros sí tenemos que comer alimentos como la pasta, el pan o el arroz, los gatos extraen las energías suficientes con un aporte correcto de grasas saturadas.

Vitaminas y minerales


Al igual que para el ser humano, las vitaminas son elementos esenciales para el buen funcionamiento del organismo de los gatos. Están presentes en multitud de alimentos y el gato absorbe mejor las contenidas en productos de origen animal. La vitamina A asegura al mínimo un buen aspecto de la piel y una vista excepcional: un poco de hígado a la semana es suficiente para cumplir este aporte. 

La lista de vitaminas B colabora en la asimilación de proteínas, mientras que la vitamina C la puede producir él mismo y la D también, cuando el gato toma el sol, útil para el mantenimiento de los huesos. También requieren vitamina E como antioxidante y la K por su papel en la coagulación. Evidentemente, las cantidades diarias recomendadas deben consultarse al veterinario, realizar un análisis, detectar las posibles carencias y, sólo entonces, administrarlas artificialmente.

Con los minerales también hay que extremar las precauciones, puesto que una dosis excesiva puede tener consecuencias graves para la salud de nuestro animal de compañía. Lo mejor es vigilar la tabla de valores que se incluye en las etiquetas de los productos industriales y consultar al especialista cualquier duda.

Más información sobre el aporte necesario de calorías para el gato en el siguiente enlace:

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