sábado, 4 de febrero de 2012

Reproducción de los loros

reproducción del loro

Se puede definir la etología como la ciencia que se dedica al estudio del comportamiento de los animales. En este caso, la etología relacionada con la reproducción de los loros está llena de muchas variables y señales de todo tipo, que pueden ir desde los gritos más estridentes, hasta las expresiones más sutiles por medio de los signos más imperceptibles. Los dueños que buscan conseguir la reproducción de estos loros encuentran muy útil aprender a reconocer estos comportamientos a la hora de trabajar directamente con estas aves.
Uno de los momentos más delicados en la vida de todo loro, es la etapa previa a la reproducción. Durante esta fase el cuerpo del loro cambia rápidamente y casi sin darnos cuenta. El sistema hormonal empieza a trabajar a toda maquina y la conducta del ave cambia marcadamente. Cuando esto ocurre el ave pasa a un estado de plenitud máxima con lo cual podremos ver como grita y se mueve de forma excitada todo el tiempo, lo cual es un signo claro de lo que ocurre. Si logramos interpretar todo esto a tiempo, nos ayudará a resistir los cambios en el loro hasta que todo regrese a la normalidad.

En muchos casos, errores de manejo por parte del dueño perpetuán de manera crónica comportamientos indeseados en sus loros debido a que no entendieron que estaban pasando por un periodo de celo. No son raros los casos de personas que dicen que sus mascotas se volvieron “malas” sin ningún motivo, lo cual se debe normalmente a un cambio en el comportamiento animal debido a que entra en celo. Esto no es raro en los animales y ocurre en casi todas las mascotas.

También suele ocurrir que un loro manifieste una inexplicable apatía o aburrimiento el cual experimentan de forma súbita al llegar a la casa o al comercio donde son vendidos. Esto se da sobre todo en el caso de los adultos y coincide con su periodo reproductivo. Hay que tener presente que algunos loros proceden de la ruptura de una pareja reproductora que no tuvo éxito en la cría por lo cual el dueño vende uno de los ejemplares, normalmente el macho, debido a que lo culpa por la infertilidad de los huevos por ejemplo, o porque es demasiado agresivo con su pareja. Cuando el loro sufre este cambio repentino en su entorno durante la fase reproductora, se corre el riesgo de que entre en una depresión que puede afectarlo en todos los niveles, incluyendo el psicológico como el inmunológico. A esto se debe agregar que en muchas casas y comercios el periodo de luz se prolonga durante 12 horas, lo cual unido al movimiento diario de la tienda, hacen que el animal pase estresado la mayor parte del tiempo.

En la mayoría de los casos esto suele tener efectos muy adversos con el ave, pudiendo ocasionarle incluso la muerte en el peor de los casos. Sea como sea, los efectos sobre la salud física y mental del loro suelen ser bastante perniciosos y pueden causar que desarrolle comportamientos bastante negativos. Por esto, debemos estar siempre alertas al comportamiento reproductivo del loro para responder de la mejor manera posible a este.

  • Constantes gritos estridentes durante momentos específicos del día. 
  • Una defensa constante e inquisitiva de su territorio. De repente el loro comienza a picar a su dueño sin motivo aparente cuando están metidos dentro de su jaula. 
  • El loro hace movimientos muy rápidos o muy pausados que parecen formar parte de una especie de danza. Durante estos movimientos generalmente despliegan las plumas de las alas y la cola. 
  • Las pupilas del ave suelen emitir una especie de destellos. El iris se abre y se cierra con rapidez y el ave adopta posiciones corporales normalmente rígidas. Si el ave emite estas señales concretas, lo mejor es alejarse ya que en cualquier momento puede dar un picotazo en cualquier momento.
  • Empieza a erizar las plumas de su cuerpo y a mantener las alas totalmente desplegadas hacia arriba, sobre todo en el caso de los grandes guacamayos, lo cual es signo de que están defendiendo su territorio. 
  • Realiza movimientos de cópula encima de la mano del dueño o de una de las perchas de la jaula. Esto suele ocurrir con aves criadas a mano y que son muy apegadas a su cuidador. 
  • En ejemplares de ambos sexos se observan comportamientos agresivos repentinos, los cuales suelen estar precedidos de episodios de cariño hacia la persona que los cuida. • El ave empieza a recolectar materiales de diversos tipos y los coloca en un rincón de su pajarera. 
  • Las hembras pueden empezar a poner huevos en el fondo de su jaula. Cuando están en estado grávido se mantienen inactivas y con las plumas erizadas en la zona de la cloaca, la cual está visiblemente inflamada. 
  • El ave puede empezar a regurgitar su alimento en la mano del dueño o en la percha. En muchos casos de ejemplares que comparten la pajarera con otras especies, pueden empezar a dar de comer incluso a aves de especies diferentes a la suya. Esta señal suele ser bastante frecuente y es de las primeras que se observan en loros de pequeño tamaño y que maduran antes sexualmente, como por ejemplo los pericos, los agapornis y las ninfas. 
  • Empiezan a realizar acicalamientos dirigidos hacia el dueño o hacia otras mascotas con las que comparten su territorio. 
  • Realizan vocalizaciones de bajo todo con el pico cerrado, lo cual es común en algunas especies de loros que no son frecuentes como mascotas.
Los comportamientos relacionados con el acicalamiento pueden llegar al punto de ser muy obsesivos y cuando son auto dirigidos, pueden acabar en mutilaciones en los casos más extremos. Por esto es importante reconocer todas estas señales, ya que esto permite reaccionar de mejor manera y aceptar comportamientos indeseados como dolorosos picotazos infligidos con los potentes picos que tienen estos pájaros. 

Si el dueño logra entender que el ave está atravesando un momento fundamental por el que pasamos todos los seres vivos evitaran los castigos que en el caso de los loros nunca producen el resultado deseado. Hay que tener presente que estos periodos son siempre temporales y su intensidad disminuye de forma progresiva una vez transcurren los periodos más álgidos de cada temporada, lo que suele ocurrir a inicios de primavera o en verano de acuerdo a la especie.

En estos casos, lo mejor es tratar de no responder de forma negativa a estos comportamientos aunque tampoco hay que estimularlos en exceso. En caso de que las pautas resulten ser muy marcadas habrá que darle al loro la intimidad necesaria hasta que poco a poco su conducta vaya mejorando. Si una persona va a adquirir su primer loro y no tiene mucho conocimiento sobre estas aves hay que asesorarle sobre estas conductas desde el inicio, sobre todo para que esté preparada cuando llegue el momento y sepa actuar de acuerdo a la circunstancia. Un factor importante que hay que tomar en consideración es la edad junto con la personalidad única de cada ave, ya que no todos los loros llegan a manifestar los mismos comportamientos ni en la misma intensidad. 

Hay que recordar que los loros son seres vivos y como tales disponen de todo tipo de comportamientos, por lo cual en ocasiones es difícil saber qué se puede esperar de ellos como con cualquier otra mascota. No se trata de juguetes los cuales podemos usar a nuestro antojo. Los loros son aves inteligentes y con un carácter fuerte que no siempre van a estar de acuerdo en hacer las cosas de acuerdo a nuestro parecer. Si queremos un animal así, lo mejor es comprar un perro. La reproducción en cautiverio de los loros puede tener sus particularidades. Si un dueño desea que sus loros se reproduzcan es importante que siga una serie de consejos básicos si quiere tener éxito.

Primero que todo, los loros deben disponer del espacio adecuado junto con condiciones de higiene adecuada y una dieta bien equilibrada que les permita estar en las mejores condiciones. Además, debe haber compatibilidad sexual tanto entre el macho y la hembra sino todos los esfuerzos serán en vano. 

Lo que recomiendan los expertos es colocar dentro de la jaula de la pareja una caja nido. Una vez que la hembra haya sido fecundada por el macho terminará por poner unos 4 a 6 huevos los cuales empezará a empollar inmediatamente. Si todo sale bien estos huevos serán encubados en un periodo de 20 a 25 días. 

Después de nacidos, los polluelos del loro deberán permanecer en el nido durante 45 días bajo el cuidado de sus padres ya que nacen prácticamente indefensos. Durante este periodo los padres deben ser alimentados con semillas germinadas, pan mojado en leche, bizcochos de cría y cebo de huevo para que estén bien nutridos.


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