jueves, 16 de febrero de 2012

Enfermedad del pico y las plumas de los loros

Esta enfermedad característica de los loros suele ocasionar la perdida de plumas y el crecimiento del pico de forma distorsionada. Es una enfermedad ocasionada por un virus (el virus PBFD) el cual es capaz de atacar a loros de todo el mundo. Este virus ataca específicamente las células de crecimiento de los folículos de las plumas, de las garras y del pico de las aves psitaciformes lo que ocasiona malformación progresiva y necrosis de las plumas del ave. En estado avanzado, esta enfermedad produce constricciones en el raquis de las plumas, con lo cual acaba de forma prematura el desarrollo de estas hasta que cesa por completo todo crecimiento de las plumas del loro. 
Por su parte las uñas y el pico se ven afectados de manera opuesta, es decir que la enfermedad produce crecimiento excesivo, malformación y desarrollo de tejido necrótico. También se produce la descamación y el cuarteo de las capas exteriores lo cual posibilita la aparición de infecciones por hongos y bacterias lo cual solo complica el padecimiento. La muerte de los tejidos de las capas interiores del pico puede ocasionar la ruptura de este, en cuyo caso el loro ya no será capaz de alimentarse por su cuenta.

Esta enfermedad también afecta el sistema inmune del ave llegando a deprimirlo, lo cual le abre la puerta a toda clase de infecciones de carácter bacteriano y viral de tipo sistémico las cuales suelen ser la causa de la muerte del ave y no el virus de la PFBD en sí mismo. Normalmente esta enfermedad es adquirida por los pichones a través de sus padres o por contacto con otros miembros de la bandada. 

En muchos casos, los loros adultos que entran en contacto con el virus suelen desarrollar resistencia a este microorganismo, si bien este llega a alojarse en el organismo del animal en donde vive y se reproduce. Por su parte el loro puede llegar a tener el virus toda su vida sin llegar a desarrollar la enfermedad, pero lo excreta constantemente a través de las heces y los restos de sus plumas hasta el día de su muerte.

Los loros recién nacidos que aún no cuentan con un sistema inmunológico a plena capacidad hasta que tienen varias semanas de vida, no pueden resistir al virus PBFD ya que no tienen como combatirlo. Pueden adquirir el virus a través de las secreciones del buche, por partículas de la piel y por las heces frescas y secas de otros loros. Hoy en día, no existe ningún tratamiento específico para combatir esta enfermedad. 

Existe sin embargo una vacuna experimental que parece proveer de protección contra el virus, pero que en el caso de aves ya contagiadas con el microorganismo parece acelerar la enfermedad por lo cual no puede ser administrada a todos los ejemplares.

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