jueves, 4 de agosto de 2011

Pulgas en los gatos

pulgas en los gatos

Las Pulgas este enemigo es de color pardo oscuro, mide 4 mm., tiene tres pares de patas y su boca está adaptada para chupar sangre. Para detectarlas, pasa un papel blanco sobre el manto de tu mascota (perro o gato): si éste se mancha de puntitos negros y además no para de rascarse, seguro está infestado de pulgas.
La pulga adulta, es un hematófago que se alimenta de la sangre de sus víctimas, y el pequeño rastro que deja de granos negros y brillantes, son sus excrementos, constituidos por sangre digerida.

Cuando pican, inyectan su saliva, dotada de propiedades anestésicas y destructivas de los tejidos. La picadura es casi indolora en el momento que se realiza, pero posteriormente, la saliva tiene efectos irritantes. Las picaduras numerosas provocan comezones, el animal no descansa y se vuelve irritable. También la saliva puede causar alergia, siendo la responsable de reacciones cutáneas generales que conducen a una inflamación, comezones, costras, heridas al rascarse, conocidas bajo el nombre de dermatitis alérgica por picadura de pulgas.

Un gran número de pulgas sobre un cachorro, de perro o gato, puede realizar tal predación sanguínea que puede provocar la anemia y debilidad del animal parasitado, dejándolo propenso a ser contagiado de cualquier enfermedad.

Además de los problemas dermatológicos que pueden causar, las pulgas pueden transmitir a nuestras mascotas un parásito intestinal denominado Dipylidium caninum, o solitaria, al cual haremos referencia en el aparte dedicado a los parásitos internos.

El ciclo de la pulga se desarrolla en parte sobre el animal y en parte en el medio exterior. Así para emprender la lucha contra las pulgas, es imprescindible actuar sobre el perímetro que rodea al animal ( cama, alfombras, habitaciones) ya que allí es donde se desarrollan larvas y huevos, y tratar a nuestra mascota con antiparasitarios efectivos, pues en ellos se desarrollan las pulgas adultas. ¡Atención!... Para el tratamiento de los gatos debe contarse con el consejo de su veterinario, debido a la extrema sensibilidad de los gatos a cualquier tóxico, y muchas especialidades dedicadas a los perros resultan mortales para los gatos, y no es conveniente aplicar sin supervisión, sobre todo a cachorros, hembras gestantes o gatos enfermos.

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