sábado, 6 de agosto de 2011

Garrapatas en gatos


Los otros invasores peligrosos de los gatos son las Garrapatas, las cuales son arácnidos del grupo de los artrópodos, que adquieren importancia por ser parásitos pues dependen de la sangre de un perro, un gato, un ave un roedor o del mismo hombre para sobrevivir e incluso, necesitan más de un hospedador para vivir. Así, por ejemplo, una garrapata de tres hospedadores, sería una larva que parasita a un roedor, se alimenta de él un tiempo para caer al suelo y convertirse en ninfa, que buscará a otro hospedador como el conejo, se alimentará de él y también caerá al suelo, pasará a ser una garrapata adulta y subirá a su tercera víctima que puede ser un perro, serán fecundadas las hembras, que buscarán un lugar fuera del animal para poner los huevos, y así sigue el ciclo.

En su fase primaria las garrapatas son pequeñitas y marrones, pero a medida que se alimentan de la sangre de nuestra mascota, crecen, se hinchan y presentan un aspecto grisáceo. Se pueden detectar en cualquier parte del cuerpo, aunque las orejas, zonas de la cabeza y entre los dedos son sus áreas predilectas. Pueden ocasionar serias enfermedades, como anemia y pérdidas de sangre si no se controlan a tiempo.
Así como las pulgas, las garrapatas son transmisoras de graves enfermedades como la Erlichiosis, la cual se ha venido detectando con bastante frecuencia en perros, siendo ésta mortal si no es detectada al inicio de la enfermedad y recibiendo estricto tratamiento médico.

Para controlar a las garrapatas, debemos revisar a nuestra mascota desde la, cabeza hasta la cola, sobre todo en las zonas de mayor riego sanguíneo, como son las orejas, cada vez que regresen de un paseo en el caso de los perros, así se le evita una enfermedad si la garrapata está infectada.

Para eliminar el parásito una vez lo hemos localizado, si la infestación no es invasiva, podemos hacerlo manualmente, añadiendo alcohol o aceite sobre la garrapata. Cuando empiece a ceder se coge con una pinza o con los dedos, extraerla desde la zona más cercana a la piel y en la misma dirección, en la que está insertada para evitar que se rompa la cabeza, evitando que su parte bucal quede incrustada en la piel, o de lo contrario es posible que se produzca un absceso. Esta operación debe ser realizada con guantes, para evitar que la garrapata nos pique a nosotros, ya que alguna de las enfermedades que pueden llevar las garrapatas, son transmisibles al hombre.

Para prevenir y controlar su presencia, la administración de productos antiparasitarios resulta vital. Para los gatos, al igual que en el caso de las pulgas, se debe contar con la asesoría de su veterinario, dada la gran toxicidad que tienen todos estos productos para los gatos.

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