miércoles, 29 de junio de 2011

¿Cómo determinar las preferencias alimenticias del gato?

Los gatitos son condicionados desde muy temprano a sabores particulares. Los fetos son sensibles a los aromas del líquido amniótico y después a la composición de la leche materna, la cual depende, a su vez, de la alimentación de la gata.

La agudeza olfativa del gato está mucho más desarrollada que la del hombre y es el olfato el que sirve como primer sentido discriminante para seleccionar un alimento. Por ejemplo, el gato percibe muy rápidamente el comienzo de la oxidación de las grasas. Puede rechazar la comida antes de que el hombre sea capaz de descubrir el más mínimo olor a rancio. No obstante, el olfato disminuye con la edad.

La apetitosidad es una condición sine qua non para que el gato ingiera bien el alimento que se le ofrece. El alimento teóricamente más equilibrado no vale nada si el gato le hace ascos. Esto es aún más cierto cuando su salud exige un régimen particular cuya formulación en teoría no favorece que sea apetitoso: restricción de fósforo, materias grasas, proteínas, etc. En este tipo de situaciones los aromas tienen una gran importancia. Los utilizados en los alimentos para gatos se obtienen mayoritariamente por hidrólisis enzimática de las proteínas, reacción de Maillard, etc.

Todos los productos alimentarios tienen tendencia a alterarse con el tiempo.
Para garantizar una buena apetitosidad durante todo el periodo de conservación de un producto, hay que vigilar de cerca la conservación de las materias grasas del alimento, particularmente las que se ponen en el recubrimiento de la croqueta, ya que, en contacto con el oxígeno del aire, las moléculas lipídicas generan la producción de moléculas inestables, los radicales libres, que son la causa de los fenómenos de oxidación y, por lo tanto, del enranciamiento de las grasas. La conservación a la luz y con calor acelera el proceso.
La alimentación en el destete es determinante para fijar las preferencias alimentarias. En general, el gatito prefiere el alimento con el que se ha destetado en presencia de su madre hasta los cuatro ó cinco meses de edad.

¿CUÁLES SON LOS SABORES QUE PERCIBE EL GATO?

El gato presenta distintos comportamientos frente a los distintos sabores:
El sabor ácido le atrae mucho. Los receptores del sabor ácido están presentes por toda la superficie de la lengua. Detecta bien el sabor salado. Su percepción se basa en el mismo principio que para el sabor ácido (transferencia directa de iones). 

El gato detecta el amargo a un umbral más bajo que el perro, lo cual le permite evitar las sustancias tóxicas de sabor amargo (por ejemplo, la estricnina).
El gato percibe el sabor umami, específico de los carnívoros, que corresponde al sabor de un aminoácido no esencial, el glutamato.

El gato no tiene receptores gustativos para el sabor dulce. Así pues, a diferencia del perro, al gato no le atraen los alimentos dulces. Incluso tiene una actitud de rechazo frente a edulcorantes sintéticos como la sacarina que percibe como de sabor amargo.

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