miércoles, 29 de junio de 2011

Comportamiento alimenticio del gato

comportamiento alimenticio del gato

Haciendo honor a su fama de gourmet y de sibarita, el gato doméstico presenta unos hábitos alimentarios muy particulares, algo que es importante conocer para entender su comportamiento y para poderle satisfacer como merece.

El gato come espontáneamente poco y muchas veces

A diferencia de los cánidos que cazan en jaurías, el gato captura y se come sus presas solo. Caza por instinto, no por hambre y cada una de sus presas cubre sólo una pequeña parte de sus necesidades; se arriesgaría a morir si esperara a tener hambre para cazar. En el caso de un gato que vive en el interior hay que sustituir la caza por el juego para ayudar al gato a mantener un carácter equilibrado y un peso ideal.

Adaptado a consumir pequeñas presas, fracciona la toma de alimento tanto durante el día como durante la noche y va a comer una media de diez a veinte veces al día cuando se le deja alimento seco con libre acceso. Cada vez consume entre cinco y seis gramos y su “comida” sólo dura entre uno y dos minutos. En total, está menos de treinta minutos comiendo cada veinticuatro horas. Sin embargo, este comportamiento “medio”, esconde grandes diferencias entre las razas: el Siamés y el Maine Coon se caracterizan por una velocidad de ingestión grande (4 g/min aproximadamente), mientras que el Persa se toma su tiempo y sólo consume por término medio 1,7 g/min.

Cuanto más rápido come un gato (por ejemplo, el Siamés) mayor es el riesgo de regurgitación después de la comida. Además, una rápida velocidad de ingestión implica que el gato se traga las croquetas sin masticarlas y la ausencia de penetración de los dientes en el interior de las croquetas favorece la formación de placa dental y aumenta la incidencia de gingivitis y de afecciones periodontales.

El comportamiento alimentario normal del gato sólo se puede expresar si el entorno es suficientemente seguro. El gato tiene que poder aislarse para exteriorizar con toda seguridad el conjunto de sus comportamientos básicos: explorar, observar, esconderse, jugar, asearse, comer, dormir, marcar su territorio, hacer sus necesidades, etc. A cad del día le corresponde un “territorio” particular en el espacio y en el tiempo.

Una superficie insuficiente o una mala distribución de su territorio pueden alterar su comportamiento alimentario.

En los lugares donde no exista un refugio o un sitio donde ponerse a cubierto, el gato se encuentra permanentemente expuesto, lo cual le hace muy vulnerable al estrés. El gato puede rechazar el alimento aunque sea muy apetitoso. También puede desarrollar comportamientos de aplacamiento, como el lamido permanente o la bulimia.

Modos de coger la croqueta

Aunque parezca algo obvio, cada gato deposita las croquetas en la boca de una manera. Existen tres formas básicas:
  •  El modo labial (el más difundido): el primer contacto se produce con los labios.
  •  El modo lingual superior: el gato usa la cara superior de la lengua (como si bebiera a lengüetadas).
  • El modo lingual inferior (específico de razas de tipo Persa): el gato aplica la cara inferior de la lengua a la croqueta y después la lleva hacia atrás.

Algunos consejos para favorecer el comportamiento alimentario natural del gato

  • Alejar lo más posible la zona de alimentación (los recipientes de agua y alimento) de la zona de eliminación (la arena).
  • No usar recipientes dobles de “agua + croquetas”, ya que facilitan la contaminación del agua por el alimento y pueden ser la causa de un abrevado insuficiente.
  • Los recipientes de agua y alimento deben estar separados al menos 50 cm.
  • Se prefieren los recipientes de loza o de acero inoxidable a los recipientes de plástico.
  • Si el gato no sufre de sobrepeso, dejar el alimento con acceso libre (vigilando la cantidad total consumida cada día). Si el gato necesita perder peso, hay que racionar la comida.

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