martes, 5 de abril de 2011

Tos de perrera


La tos de las perreras es una inflamación de la tráquea y de los bronquios que consiste normalmente en una tos seca muy fuerte la cual en realidad no representa ningún peligro para el perro. No obstante puede resultar muy molesta tanto para los perros como para los propietarios. Es la típica tos descrita como “tos de perro”. Se debe destacar que para que el perro la desarrolle, debe tener las defensas de su sistema respiratorio muy bajas.
Puede ser causada por diversos agentes infecciones, por lo cual se habla más bien de que la ocasiona un complejo infeccioso el cual incluyen agentes como la bacteria Bordetela bronquiséptica y los virus de la parainfluenza, el reovirus, el adenovirus y en algunas ocasiones el que produce moquillo.

Al parecer el agente infeccioso más importante es la bacteria Bordetela bronquiseptica, la cual al parecer es capaz de reducir por tres horas el movimiento normal de los pelos microscópicos que reciben los pulmones del perro. También reducen la función de las células encargadas de proteger al organismo del perro.
Para que se produzca este padecimiento, es necesario que las defensas del sistema respiratorio del perro, sobre todo la barrera que separa este sistema de los agentes patógenos externos, estén muy deterioradas.
En ocasiones ese deterioro es causado por diversos fenómenos ambientales entre los que destacan la exposición a los humos, la exposición a desinfectantes, insecticidas y ambientadores en forma de aerosol, la falta de ventilación, las bajas temperaturas, el polvo, el estrés y por supuesto los agentes infecciosos.

Prevención y tratamiento de la tos de perrera

Este padecimiento se produce sobre todo en los lugares donde hay alta concentración de animales. Como ya se ha mencionado, no es una enfermedad grave y generalmente los perros se curan por si solos. No obstante en ocasiones se necesita un tratamiento con antibioticos como el sulfa-trimetiprim y las tetraciclinas.
Esta enfermedad se da con más frecuencia en los lugares donde existe una gran concentración de animales. Ya se ha comentado que no es una enfermedad grave y por tanto muchos se curan solos, sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, otras veces hay que realizar un tratamiento con antibióticos, principalmente sulfa-trimetoprim y tetraciclinas. Como cualquier medicamento, los antibióticos pueden producir alteraciones en los canes, por lo cual deben ser suministrados en estrecha colaboración con el veterinario. Durante los primeros días del tratamiento, se pueden emplear antiinflamatorios con el fin de reducir la irritación que tiene el perro en sus vías respiratorias.

Una buena forma de prevenir la tos de perrera es mediante la vacunación, ya que la mayoría de los agentes que la producen están incluidos en las vacunas normales. No obstante, las vacunas exclusivas frente a Bordetela bronquiséptica son solo recomendables para animales que presentan alto riesgo. Contra esta bacteria existen tanto vacunas intranasales como inyectables siendo estas últimas menos efectivas pero bastante útiles en el caso de perros conflictivos. Las vacunas intranasales estimulan el sistema inmunológico más rápidamente en contra de la Bordetela, debido en su mayor parte a que incrementan la inmunidad en la zona en donde se produce la mayor parte de los contagios. Es buena idea revacunar anualmente a su perro contra estos patógenos para prevenir el contagio. Es importante recordar que la vacuna sirve si es aplicada antes de que el perro adquiera la enfermedad.

Si bien esta enfermedad puede afectar animales aislados, se presenta con más frecuencia en donde existe una alta concentración de perros como las perreras, centros de cría, tiendas de mascotas, clínicas veterinarias, centros de adiestramiento, residencias caninas, concursos, y exposiciones entre otros.
Se trasmite principalmente a través del contacto directo con otros perros, si bien otros animales como los gatos, los conejos y los conejos pueden ser trasmisores. No se puede trasmitir al ser humano.
Si el animal tratado no muestra mejor en un plazo de siete días, es necesario hacer mas estudios y realizar más pruebas de diagnostico. Esto es importante sobre todo si se trata de un cachorro en el cual la enfermedad puede degenerar en una traqueobronquitis grave e incluso una neumonía.

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