domingo, 10 de abril de 2011

Miedo a los ruidos perros

miedo a los ruidos en los perros


Uno de los comportamientos poco deseados que más se observan normalmente en los perros son aquellos relacionados con el miedo a estímulos tales como tormentas y ruidos fuertes como los producidos por automóviles o motocicletas por ejemplo.

Al enfrentarse a situaciones de este tipo, muchos perros buscan huir alocadamente, destruyendo y botando todo lo que encuentran a su paso, a fin de escapar y acabar con la sensación de terror que los domina. En cambio, otros perros buscan refugio en lugares tan insólitos como bajo una cama o metiéndose en una bañera.

En ocasiones, los dueños de estos animales se sienten molestos y decepcionados, de forma consciente o inconscientemente, debido a que según ellos sus mascotas son simplemente perros cobardes. Otros en cambio, sufren al notar la sensación de temor extremo que experimentan sus perros al ser sometidos a estímulos de este tipo. No obstante, es normal que los dueños de perros lleguen a desconocer las causas de este miedo y más aun la manera adecuada de corregir su efecto.

Antes de criticar a nuestro perro, debemos analizar las reacciones de temor de estos en forma general, para lo cual es útil plantearse las siguientes preguntas:

¿Qué sentiría usted si estuviera ante una situación que le produce un temor extremo y que además no pudiera comunicarse con otras personas? ¿Cómo cree que reaccionaría si no pudiera entender que esa situación que le produce tanto temor en realidad no le puede causar el menor daño?

Seguramente lo que pasaría es que se comportaría de forma muy parecida a como actúan los perros que se encuentran muy asustados. La única forma de evitar esto sería someterse a un proceso de habituación mediante el cual usted se acostumbrara a los estímulos que le producen miedo y llegara a darse cuenta que no le causarán ningún daño. Teniendo en cuenta que los perros no hablan y no nos pueden decir que les pasa, esta es la única manera que tienen para sobrellevar una situación que les produce miedo.

Primero que todo, antes de proceder a analizar la fobia a las tormentas y los ruidos fuertes es necesario efectuar dos aclaraciones:

  1. Primero que todo, es necesario saber que, si bien, un miedo totalmente excesivo llega a ser contraproducente, también es cierto que en condiciones normales tener miedo ante situaciones que pueden ser peligrosas es normal e incluso beneficioso tanto para los animales como para los seres humanos. El miedo de hecho es una forma en que los individuos y las especies se auto preservan.
  2. En segundo lugar, un dueño debe evitar hacerle caricias a su perro y hablarle de forma tal que le explique que la situación no es peligrosa. Aunque esto parezca algo extraño e incluso contradictorio, tanto el tono suave de la voz del dueño como las caricias que este le brinda, pueden ser interpretadas por el perro como una especie de gratificación por su comportamiento, es decir, por tener pánico. 
Lógicamente, el dueño también debe evitar a toda costa castigar al perro ya que esta acción lo único que va a ocasionar es el agravamiento de la condición de su mascota y además causará un deterioro en la relación de ambos.

Muchos propietarios de perros saben que uno de los momentos más traumáticos del año para sus mascotas es durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo. En este caso lo que resulta traumático para el can no son las fiestas en sí mismas, sino el empleo de fuegos pirotécnicos. La fobia se debe a los fuertes ruidos producidos por la pirotecnia de la misma forma que se produce el miedo al sonido producido por las armas de fuego. El origen de este temor puede ser adquirido o innato ya que los perros al igual que otros animales, cuentan con una tendencia natural a atemorizarse ante estímulos intensos. También son propensos a sufrir el fenómeno conocido como sensibilización, mediante el cual se acostumbran a sentir temor ante ruidos de muy baja intensidad.

De este modo, con el paso del tiempo, los perros que sufren de sensibilización reaccionan negativamente ante estímulos sonoros cada vez más débiles o llegan a reaccionar cada vez más intensamente ante los mismos estímulos.

Con respecto al miedo a las tormentas, es probable que intervengan los mismos factores que se mencionaron anteriormente, es decir el componente aprendido y el innato. No obstante aquí hay que mencionar que normalmente los perros demuestran temor no solamente durante la tormenta, sino también antes. Esto se debe probablemente a la presencia de diversos cambios en el ambiente, tales como una caída en la presión atmosférica y un incremento en la humedad, que los perros pueden detectar y asociar con las tormentas.

Es aquí donde el dueño debe actuar con prontitud para lograr que el perro que padece miedo a los ruidos y a las tormentas logre superarlo y pueda tener una vida libre de fobias. Para esto se puede aplicar una técnica llamada desensibilización sistemática, la cual consiste en exponer al perro a la situación o estimulo que le provoca la reacción de temor, pero a un nivel tan bajo de intensidad que no se llegue a producir respuesta. 

De esta forma el perro llega a habituarse a ese bajo nivel de estimulo. Posteriormente se va incrementando gradualmente la intensidad del estimulo, tomando la precaución de no provocar ningún tipo de respuesta en el perro. En caso de que la técnica se aplique de manera continua hasta que el estimulo llegue a su máximo potencial, es posible que la fobia llegue a desaparecer totalmente.

En lo que respecta a las tormentas se pueden utilizar grabaciones que reproduzcan sus sonidos más característicos, se comienza con un volumen bajo y se va aumentando el sonido gradualmente a medida que transcurren las sesiones. En este caso es imposible reproducir las condiciones ambientales existentes durante las tormentas, por lo que obtener un buen resultado final no siempre suele ser fácil.

Si el perro tiene miedo a las detonaciones, puede emplearse fuegos pirotécnicos de baja intensidad o un arma de fuego con balas de salva. Para esto se debe iniciar a una distancia tal que el sonido producido llegue hasta los oídos del perro con una baja intensidad. A partir de ahí, con el correr de los días, se va disminuyendo la distancia en que el sonido es emitido.

En el caso del miedo a los estampidos, se puede utilizar un arma de fuego con balas de salva o elementos de pirotecnia y comenzar a una distancia tal que el sonido emitido llegue a los oídos del perro a una intensidad muy baja, para luego, con el correr de los días, disminuir la distancia de emisión del sonido.

Cuando el caso de fobia es de mayor gravedad, probablemente se deba recurrir a una medicación adecuada con el fin de lograr que el perro permanezca tranquilo y se le pueda aplicar la desensibilizacion sistemática. En este punto se debe aclarar que el tratamiento debe estar en las manos de un médico veterinario que este especializado en comportamiento animal. Este especialista será el encargado de prescribir la medicación adecuada y verificar los resultados. A pesar de que la mayoría de las consultas relacionadas con el miedo a los ruidos fuertes se concentran en las fechas de fin de año, lo mejor es que los dueños consulten con el veterinario con la suficiente antelación para aplicar un tratamiento curativo que prevenga la aparición del problema.

Al final, es muy importante tener en cuenta que es mejor prevenir que lamentar, por lo que se debe tratar de exponer a los cachorros desde edad muy temprana a los estímulos que uno desea acostumbrarlos, pero en situaciones placenteras y no de tipo traumáticas. De esta manera se busca evitar la aparición de comportamientos fóbicos en el futuro.

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