lunes, 4 de abril de 2011

Dermatitis canina

Dermatitis atópica canina

La dermatitis canina se produce cuando el sistema inmune de los perros reacciona exageradamente ante un alérgeno determinado. El problema con este padecimiento es que en muchas ocasiones es difícil establecer cuál es la sustancia que provoca la alergia, puesto que puede ser algún alimento, el polen, los mohos, alguna sustancia presente en el lugar donde vive el perro e incluso parásitos como los ácaros.
Aparecen con más frecuencia en perros cuya edad ronda los seis meses y los siete años. Si se producen antes de que el can cumpla un año, lo más probable es que el alérgeno sea algún alimento. Esta enfermedad está bastante extendida y puede afectar también a los gatos.

De acuerdo a las estadísticas, alrededor de un 10% de todos los perros sufre de dermatitis canina. Los estudios demuestran que hay un componente genético que predispone a su padecimiento, es decir que si el padre y la madre lo padecen, es bastante probable que sus hijos lleguen a desarrollarlo. Además, ciertas razas de perros como el bóxer, el labrador, el pequinés, el schnauzer miniatura, el sharpei, el pastor alemán y el bulldog francés entre otros, padecen con más frecuencia de esta enfermedad.

Síntomas de la dermatitis atópica canina y diagnostico

Los primeros síntomas de la dermatitis canina son picazón intensa y enrojecimiento en la piel del perro. Posteriormente se observan ampollas y granos en la piel, que en ocasiones se pueden extender a otras zonas del cuerpo como por ejemplo las patas, el abdomen, las orejas y las axilas. Debido a la intensa comezón que produce, la dermatitis canina puede ocasionar alopecia auto infligida. Además el pelo se seca y se pueden producir fuertes inflamaciones e incluso infecciones.
En raras ocasiones, cuando el padecimiento es grave, se producen otros trastornos como asma bronquial, alteraciones del aparato digestivo y urinario y cataratas.

Para diagnosticar la enfermedad se emplean exámenes alergológicos para determinar que agentes están ocasionando la reacción alérgica. Con esta prueba el veterinario sabrá que está causando el padecimiento y una vez establecido cual es el alérgeno, podrá recomendar el tratamiento más adecuado.
El primer tratamiento consiste lógicamente en retirar el alérgeno del entorno del perro. En caso de que no se pueda evitar el contacto del perro con esa sustancia, la solución es emplear vacunas que vuelvan al animal tolerante al alérgeno. Este tratamiento se vuelve efectivo para tratar alérgenos ambientales como los ácaros o el polen.

El otro tipo de tratamiento es la terapia farmacológica a la cual se debe recurrir solo si ha sido imposible encontrar cual es el causante de los brotes alérgicos. Si se recurre a esta terapia, los medicamentos más usados son los antiinflamatorios, ácidos grasos esenciales, glucorticoides y antihistamínicos. Con los glucorticoides hay que ser cuidadosos ya que pueden ocasionar muchos efectos secundarios.
En caso de que el alérgeno sea un alimento, las reacciones alérgicas se presentaran desde la etapa de cachorro. La ventaja con este tipo de alergia es que es fácil de identificar y tratar. S Si se observa un brote de dermatitis canina, la primera medida es somete al cachorro a una dieta empleando alimento hipoalergénico comercial, al menos durante unos tres meses.

Si después de este periodo el perro sigue con el problema, lo mejor será cambiar a una dieta casera para confirmar si el alérgeno no es en realidad algún tipo de aditivo industrial. Normalmente el perro dejará de rascarse en dos semanas y a partir de ese momento, se puede retornar poco a poco a la dieta habitual con el fin de establecer cuál es el alérgeno.

Consejos para ayudar a nuestro perro a combatir la dermatitis atópica

La dermatitis canina puede ocasionar fuerte comezón e irritación en la piel. Si se quiere contrarrestar esos efectos, se recomiendan los baños frecuentes, de una a dos veces por semana, usando un champú hidratante suave. También se deben suministrar suplementos dietéticos que contengan acido linoleíco y controlar la exposición a parásitos como las pulgas. Deben evitarse los alimentos pesados.

Muchos perros llegan a padecer dermatitis atópica canina. Las alergias que la producen no se pueden curar al 100% por lo cual durante el resto de la vida del perro, debe ser controlada de forma estricta la exposición a los alérgenos que la producen. Si notamos que nuestro perro presenta síntoma de dermatitis, lo mejor es acudir al médico veterinario inmediatamente.

Dermatitis por Malassezia

La Malassezia pachydermatis es un tipo de hongo que se encuentra en la piel de la mayoría de los perros, el cual normalmente no crea ningún problema. Sin embargo en algunos casos puede crecer y reproducirse de forma anormal causando una dermatitis.
En perros con buena salud, la Malassezia pachydermatis no ocasiona ningún padecimiento. Se localiza normalmente en el recto, en los sacos anales y en el canal auditivo. Ciertas razas muestra predisposición adquirir este hongo, entre las cuales se puede mencionar al pastor alemán, el silky, el shetland y el máltese entre otros.

Si una enfermedad o cualquier otra condición que cause una baja en las defensas del sistema inmune de la piel se presentan, puede permitir que se inicie una infección causada por Malassezia. Por ejemplo, los perros que están afectados con alergias, infecciones bacterianas o seborrea, pueden tener irritación en la piel por lo cual son más susceptibles a sufrir una infección con Malassezia.

Síntomas de la dermatitis por Malassezia

Los síntomas de infección por Malassezia normalmente aparecen cuando el clima esta húmedo y caliente, sobre todo en los meses de verano. Normalmente cuando se produce la infección, la piel del perro presenta picazón por lo cual el animal se rasca y se lastima aun mas. El hongo normalmente se aloja en el hocico, patas, orejas y en la zona anal aunque en ocasiones cubre la mayor parte del cuerpo. En caso de tener el hongo en las orejas, el perro moverá la cabeza constantemente y si es en el hocico, pasaran rascándolo contra algún objeto o con las patas. En ocasiones la Malassezia ocasiona la caída del pelo, enrojecimiento de la piel e híper pigmentación. 

Este hongo puede ocasionar problemas en los oídos. Al igual que sucede con las infecciones en la piel, la Malassezia empezará a crecer cuando el ambiente en el canal del oído cambia y se hace más propicio debido a otra enfermedad como puede ser una alergia o una infección bacteriana.
La forma más segura de diagnosticar la Malassezia es mediante la identificación del hongo empleando un microscopio. En la mayoría de los casos, las infecciones producen gran cantidad de hongos que confirman el diagnostico. Así mismo se emplean cultivos de laboratorio para asegurarse de que el diagnostico es el acertado. No obstante, debido a que este hongo puede estar presente en perros sanos, siempre puede haber algunas dudas. La confirmación final viene cuando el perro finalmente responde al tratamiento, en caso contrario, lo más probable es que la dermatitis sea causada por otro agente.

Tratamiento

El tratamiento de este hongo se hace de diversas formas. En este caso debe tratarse al mismo tiempo la causa que desencadenó la infección, sea una alergia, seborrea o una bacteria. Una vez que se hayan establecido las causas que ocasionaron la Malassezia, se puede iniciar con un tratamiento generalizado o localizado.
Primero debe quitarse la grasa de la piel, para lo cual se emplean champús de chloreheexidine al 1% o más concentrado y los que contienen peróxido de benzoílo y sulfuro. El champú Selsun Blue empleado por las personas también tiene un buen efecto contra la Malassecia en algunos perros, si bien puede causar irritación. También los champús para humanos que contienen ketoconazoles pueden ser bastante utiles. 

Si el padecimiento se localiza en zonas pequeñas de la piel del perro, se emplea una crema con miconazole la cual se debe colocar dos veces al día durante varias semanas.
Para los casos más graves de Malassezia que resisten los tratamientos locales, se les da ketaconazole mediante vía oral durante varias semanas hasta que finalmente el hongo desaparece. El perro normalmente responde en la primera o la segunda semana después de empezar el tratamiento, sin embargo este debe continuarse por tres a cinco semanas más para asegurarse que el perro no sufra una recaída. Las pastillas de ketaconazole a pesar de ser muy efectivas, también pueden ocasionar efectos secundarios por lo cual debe consultar al veterinario sobre su uso.

Las infecciones de Malassezia en el oído se tratan limpiándolas dos veces al oído empleando limpiadores que contienen acido acético o acido bórico, los cuales ayudan a mantener un pH alto que impide el crecimiento del hongo. Después de limpiar el oído y dejar que se seque, se aplica un medicamento a nivel local que contiene nystatin, thiabendazole o clomitrazole. También se debe tratar la condición base por la cual el animal se infectó con Malassezia para que el perro no se vuelva a contagiar con el hongo. 

Como conclusión final con respecto a este padecimiento se puede afirmar que la Malassezia es un hongo común que está en casi todos los perros. Casi siempre se asocia con gran picazón y a veces se diagnostica como si fuera una alergia y no lo es. Los organismos pueden identificarse con microscopio o haciendo un cultivo. Si su perro se rasca y tiene la piel irritada y no responde a los tratamientos convencionales asegúrese que su veterinario verifique si no tiene Malassezia.

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