sábado, 13 de noviembre de 2010

Perros, bebes y niños


Con el fin de mantener la paz en el hogar lo ideal es que todos los miembros de la familia dominen al perro. Con los niños más pequeños hay que tener precaución porque algunos animales los pueden morder ante acciones que los canes consideran incorrectas, por ejemplo el que alguien que tome un objeto que consideran propio, que se invada su zona de descanso o que los molesten cuando están comiendo entre otros motivos. Lo que hace el perro es corregir al niño como a los cachorros, con gruñido seco y con un mordisco de poca fuerza que no busca lastimarlo. Pero algunos machos, sobre todo cuando son muy dominantes, tienden a castigar con severidad y brusquedad.

Es por esto que se debe mantener a los cachorros separados de los niños muy pequeños, o bien bajo una muy estricta vigilancia. Hay que tomar en cuenta que los niños pequeños no entienden la necesidad de no hacer ciertas cosas como meterles los dedos en los ojos a los cachorros, jalarle dolorosamente de sus colas o de sus orejas entre otros problemas. A los niños pequeños les cuesta entender que esa pequeña bola de pelos es un animal que siente y creen que es otro juguete. Por lo tanto, hay que tener a los niños de hasta seis años de edad alejados del cachorro hasta que haya crecido, por la seguridad del cachorro.

Es necesario que se les enseñe a los hijos cómo acercarse a un cachorro o a un perro para evitar que éste les salte encima o les haga daño. Tienen que aprender cosas como que deben acercar sus manos por debajo de la quijada del cachorro, para evitar que éste salte a la mano, sobre su cabeza o también que jamás deben gritar ni correr, ya que el cachorro perseguirá cualquier objeto en movimiento.

Es necesario tomar en cuenta varias precauciones cuando se lleva un niño a una casa donde hay un perro para evitar que ocurra un accidente e incluso una tragedia. Para esto es bueno tomar en cuenta lo siguiente:

  • El perro de esa casa debe haber sido socializado con niños desde que era un cachorro de manera que este acostumbrado a ellos.
  • El perro debe ser obediente y responder rápidamente a las órdenes básicas como “quieto”, “sentado” y demás, de forma que el animal este siempre controlado y no llegue a actuar de forma inesperada por su cuenta.
  • Si va a llegar un niño a su casa, antes de que este llegue, usted debe modificar la forma como controla a su perro, y para ello usted puede acostumbrar a su perro, a partir de una simulación: comportándose usted más como un niño. Este manejo debe enfocarse en las orejas, la cola, las patas, etc. Inicialmente debe acariciarlas y luego debe halarlas gentilmente. El perro debe ser premiado por aceptar este contacto. También sería beneficioso si otro niño puede tocar al perro mientras se le recompensa con comida o con elogios. Con esto se busca acostumbrar al perro a los posibles malos tratos a que los someta un infante.
  • El perro debe ser enseñado a no robar comida o juguetes de la mano, sino a tomar estos objetos de forma gentil después de que se los hayan ofrecido. El practicar con la ayuda de otros niños, mientras se completa el entrenamiento, sería beneficioso ya que el perro aprenderá a no robarle objetos a los niños pequeños ya que este comportamiento puede acabar en accidente.
  • La rutina con el perro debe ser modificada, anticipando la llegada de un nuevo niño ya que si el perro está acostumbrado a pasar todo su tiempo con su amo, este tiempo debe ser reducido gradualmente para que no ocurran reducciones repentinas cuando llegue el niño cosa que el animal puede resentir al sentir que está siendo relegado.
  • Una vez que llegue el nuevo bebé, los perros deben ser premiados, bien sea con comida o con elogios, cuando se encuentren en presencia del bebé para que se acostumbren a relacionar la presencia del niño con el placer como forma de condicionamiento. Alejar al perro bruscamente, o gritarle que se aleje cada vez que aparezca el bebé, puede llevar al perro a percibir al niño como una experiencia negativa y llegar a asociarlo con una especie de amenaza.
  • Nunca se debe dejar a los niños pequeños solos con un perro. Los niños no tienen concepción del dolor o del sufrimiento en los demás y pueden tratar al animal como si fuera un juguete. Y un perro por más fiel que sea se defenderá ante lo que considera un maltrato excesivo de la única forma que conoce, mordiendo. Muchos accidentes de este tipo se han producido aun con perros considerados de compañía.
  • Los aspectos de la salud canina, tales como la desparasitación y el control de otros parásitos, debe ser parte de la rutina de un amo responsable. Sin embargo, se debe tener mucho cuidado para asegurar que estas rutinas no queden de lado debido a todas las nuevas actividades asociadas a la llegada de un nuevo bebé. Un nuevo bebe puede absorber a la familia y hacer que el cuidado de las mascotas quede de lado lo cual tampoco se debe permitir.

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