sábado, 13 de noviembre de 2010

Perros agresivos



Durante los últimos años se ha hecho usual ver en los noticieros y los periódicos notas sobre ataques de perros a seres humanos. A raíz de estos sucesos se han realizado diversas investigaciones para conocer las causas que llevan a un animal doméstico como el perro a atacar, a veces mortalmente a las personas y a otros animales.

¿Por qué algunos perros se hacen agresivos?

De acuerdo con los expertos en veterinaria y especialistas en comportamiento animal, la agresividad en los perros ha de entenderse, en términos generales, como un producto derivado de un conjunto de factores ambientales, fisiológicos, individuales, genéticos, motivacionales, instrumentales y en algunos casos hasta patológicos. Dado este hecho, se pueden encontrar distintos grados de agresividad canina que deberán ser tratados de formas diferentes por los especialistas en comportamiento canino. 

La agresividad es una conducta natural de los perros que permite regular las relaciones entre los miembros de una manada, y entre éstos y los otros animales. En el entorno doméstico esto se puede convertir en un problema que puede dificultar la convivencia del perro con las personas. 


Entre los problemas de conducta, la agresividad es el principal motivo de consulta para los veterinarios y expertos en comportamiento animal, ya que supone una gran preocupación para los propietarios de animales. A esto hay que sumarle que los accidentes más graves y habituales los sufren los niños, lo que hace imprescindible que se tomen medidas al respecto.
Los más pequeños de la casa suelen ser las víctimas más frecuentes y la explicación que los expertos dan a este fenómeno es que los menores no son realmente consientes de las amenazas previas que brinda un perro antes de atacar. Un conocimiento del lenguaje corporal de los perros puede evitar muchas veces un ataque. Esto mismo ocurre en los casos en los cuales la agresividad va dirigida a los miembros de la familia por conflictos de tipo jerárquico. En estos casos es de vital importancia conocer cómo se establece la jerarquía en una manada y las reglas que la mantienen en armonía para evitar que se produzca algún tipo de ataque, sobre todo si se posee un perro muy dominante.

Aprendizaje y genética

Los comportamientos agresivos provienen principalmente del aprendizaje. Pero no se puede olvidar que un porcentaje, aunque pequeño, proviene de la herencia genética. Esto se ejemplifica más claramente en razas con un marcado comportamiento dominante y a veces agresivo, como los Pitt Bull Terrier, lo que nos lleva a hablar de razas potencialmente peligrosas. Debido a esto, y a que la agresividad canina se ha convertido en un problema de salud pública en algunos lados, se hace necesario controlar la tenencia de algunas razas, que es lo que han intentado por medio de un decreto de ley varios gobiernos, como el de España.
Y es que, ante el estado de alarma que se ha producido debido a ataques de perros, las autoridades de varios países han aprobado recientemente leyes que regulan la tenencia de animales potencialmente peligrosos, estableciendo un catálogo de razas de perros considerados como tales. En dicha disposición también se enumeran los requisitos para la obtención de licencias administrativas y medidas de seguridad exigibles para su manejo y custodia.

Por otra parte, considerando el componente de aprendizaje, puede decirse que la agresividad es culpa del propietario. Sin embargo, esto solo es así en el caso de los perros que han recibido un adiestramiento específico para potenciar su agresividad, como es el caso de los perros de pelea. También están los casos en que los dueños no cuidan adecuadamente a sus perros y los socializan desde pequeños.

Prevención de la agresividad en el perro

Los problemas debidos a la agresividad canina pueden ser prevenidos en tanto los dueños consideren tres aspectos básicos a la hora de criar un perro, sobre todo si es de una raza que puede resultar peligrosa.

  1. El primer aspecto se refiere a la cría en sí y al proceso de socialización del cachorro desde edad temprana. La falta de educación y socialización temprana puede llevar a que un perro crezca desarrollando comportamientos agresivos con el fin de ocupar un lugar predominante en la manada. Es importante evitar destetes prematuros por debajo de las siete semanas. Hay que garantizar también un adecuado contacto del cachorro con las personas, tanto adultos como niños, y con otros perros durante el periodo de socialización para que así el perro se acostumbre a la presencia de los demás.
  2. El segundo aspecto se relaciona con el uso de las recompensas y los castigos ya que es importante aprender a premiar y a castigar de manera correcta la conducta del perro. En este caso el castigo no debe ser físico y debe aplicarse sólo si el animal es sorprendido en el acto, para que relacione el hecho cometido con la reprimenda.
  3. El tercer punto se refiere al diagnóstico precoz de los problemas de agresividad. Cuanto antes se detecte, más sencillo será tratarlo y controlarlo. Aquí interviene tanto el propietario, que debe hablar del comportamiento de su perro al veterinario en las distintas visitas.

Con respecto a este último punto, el veterinario debe ser capaz de diagnosticar por sí mismo, los problemas de conducta del cachorro y sus causas, ya que el propietario no siempre va a saber reconocer los primeros signos de agresividad y sus consecuencias en el futuro. En cualquier caso, para evitar situaciones peligrosas, es fundamental recibir información sobre la raza con la cual se va a convivir y cuál es el tipo de educación que necesita. No olvidemos que un perro equilibrado y bien educado puede ser la mejor compañía para la familia.

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